
Tela marinera.
Después de tanto estar sin trabajar , la práctica se pierde . Necesitaba el contacto con los clientes, la lucha con los proveedores , la organización, la planificación y el desarrollo , ...el trabajo.
Es curioso cómo se pierden facultades , pero a poco se van recuperando.
Lo más ilusionante es que desde el primer día he superado mis previsiones del plan de negocio , tengo clientes (muchos) que han repetido en las dos semanas que llevo abierto , el boca a boca está trayendo gente a mi tienda.
Con un poco de suerte paso del "marketing de guerrillas" a poner algún anuncio modesto en la prensa gratuita local.
La ilusión sigue siendo todavía el combustible que alimenta mi proyecto , pero va tomando cuerpo y a lo mejor me llega a demostrar que no me equivoqué en mi apuesta.